martes, 3 de febrero de 2015

Un árbol, una persona.

Cualquiera pensaría que esa tarde,
 yo iba a hallarte bajo algún frondoso árbol,
 repasando las líneas que prometiste leerme.
Para mi sorpresa,
estabas esperándome apoyando la espalda sobre el tallo de un árbol talado.
¿Por qué?
Pensé.
Me quedé un rato allí viéndote de lejos ,
saboreando la escena,
 tratando de comprender,
¿Por que habrías elegido ese árbol?.
Entonces me descubriste viéndote.
Me dirigiste una sonrisa.
Y, lo entendí.
Se trataba de darle vida,
de colonizar los terrenos desiertos y llenarlos de magia.
Así como habías hecho con mis noches,
haciendo que yo le sonriera al móvil ,
conmovido por la dulzura.

No hay comentarios: