Analizar el lenguaje.
Pensar que estoy comprendiendo
todo cuanto puedo.
(Me gusta ese acento tuyo que suena a:
cantos de ballenas, piedras y mar)
Saborear cada sílaba,
cada silencio entre frases.
La inexplicable incertidumbre
de poder conocer más;
o de perfeccionar.
(incluso de creer;
que el lenguaje pueda perfeccionarnos)
Pero también las ansias,
de evolucionar el lenguaje.
(Para que vos entiendas)
Y asegurarme de ser
lo suficientemente clara.
(Que no contemples duda alguna.)
Un lenguaje cortés,
con aire árabe, medieval, o griego.
Donde decir lo correcto
no suene imprudente
ni falto de respeto.

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