Me cuesta comprender , como Papá puede hacer desvanecer toda tristeza y desesperanza al atravesar la puerta de casa. Hace un par de días recibió una denuncia; dos personas están agujereando una montaña en busca de una "guaca", aseguraron que una figura diminuta y verde , les había indicado esos lugares para excavar, Papá les invita a dejar de maltratar la tierra; ellos le invitan a entrar a una casita , que apenas está en pie, en precarias condiciones, y dos niños se asoman por los ladrillos agujereados, dejando ver su demacrada figura a causa de una alimentación casi inexistente. Papá no lo puede creer, y nos evoca, está satisfecho de poder hacer que todo vaya bien para sus hijos.Dos días después, llaman a Papá por el mismo caso. Un poco desconcertado ; y obligado a llevar a la policía consigo, se dirige a la montaña a la que al parecer, no llega ningún fondo de la gobernación.
Capturan a dos hombres, por extraer carbón de forma ilegal.Papá me lo comenta, y vuelve a quedarse en silencio.
¿Qué hacer Papá?
¿Qué podríamos lograr?
Se me arma un nudo en la garganta, y no dejo de pensar en ello.
En la desnutrición, en el hambre, en la comida que se echa a perder, en la descentralización de un país que solo crea más desigualdades, en las historias sin contar, en la dureza de corazón que tenes que mostrar por que esas son las reglas... pero ¿Cómo empezar a apagar el hambre?
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