-Se cree que cuanto más profundo es el pensamiento del hombre, más tiernos son sus sentimientos, más elevada la valoración que hace de sí mismo y mayor es su alejamiento de los demás animales.
-Hasta el hombre más razonable necesita de vez en cuando, volver a la naturaleza, es decir, a su relación fundamentalmente ilógica con todas las cosas.
-Todos los juicios sobre el valor de la vida se han desarrollado ilógicamente y son, pues, injustos.
-Casi todos los hombres soportan la vida sin lamentarse demasiado, creyendo así en el valor de la existencia , pero ello se debe precisamente a que cada cual sólo se quiere y se afirma a sí mismo , sin salir de él como las anteriores excepciones : todo lo que no es personal o no lo perciben o, a lo sumo, lo perciben como una débil sombra.
-Así, para el hombre común , el valor de la vida consiste sólo en darse más importancia que al mundo.
- Sentirse como humanidad, prodigado, al igual que las flores aisladas que la naturaleza prodiga, constituye un sentimiento superior a todos los sentimientos. Pero ¿quién es capaz de eso? Solamente un poeta: y los poetas saben consolarse siempre.
-Toda la vida humana está inmersa en la mentira; el hombre no puede sacarla de ese pozo, sin sentir al mismo tiempo una honda aversión por su pasado, sin encontrar sus motivos presentes, como el del honor, carentes de razón y de sentido, sin oponer ironía y menosprecio a las pasiones que nos lanzan hacia el futuro y hacia una felicidad futura.
- Se requeriría ,para ello, un buen temperamento, un alma segura, tierna y en el fondo feliz, una disposición que no tendría que prevenirse contra las sacudidas y los estallidos repentinos,y que, en sus manifestaciones, no necesitaría adoptar ese tono gruñón y ese gesto hosco que, como sabemos, son propios de los odiosos caracteres de los perros viejos y de los hombres que han permanecido mucho tiempo encadenados.
-Hasta el hombre más razonable necesita de vez en cuando, volver a la naturaleza, es decir, a su relación fundamentalmente ilógica con todas las cosas.
-Todos los juicios sobre el valor de la vida se han desarrollado ilógicamente y son, pues, injustos.
-Casi todos los hombres soportan la vida sin lamentarse demasiado, creyendo así en el valor de la existencia , pero ello se debe precisamente a que cada cual sólo se quiere y se afirma a sí mismo , sin salir de él como las anteriores excepciones : todo lo que no es personal o no lo perciben o, a lo sumo, lo perciben como una débil sombra.
-Así, para el hombre común , el valor de la vida consiste sólo en darse más importancia que al mundo.
- Sentirse como humanidad, prodigado, al igual que las flores aisladas que la naturaleza prodiga, constituye un sentimiento superior a todos los sentimientos. Pero ¿quién es capaz de eso? Solamente un poeta: y los poetas saben consolarse siempre.
-Toda la vida humana está inmersa en la mentira; el hombre no puede sacarla de ese pozo, sin sentir al mismo tiempo una honda aversión por su pasado, sin encontrar sus motivos presentes, como el del honor, carentes de razón y de sentido, sin oponer ironía y menosprecio a las pasiones que nos lanzan hacia el futuro y hacia una felicidad futura.
- Se requeriría ,para ello, un buen temperamento, un alma segura, tierna y en el fondo feliz, una disposición que no tendría que prevenirse contra las sacudidas y los estallidos repentinos,y que, en sus manifestaciones, no necesitaría adoptar ese tono gruñón y ese gesto hosco que, como sabemos, son propios de los odiosos caracteres de los perros viejos y de los hombres que han permanecido mucho tiempo encadenados.
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