domingo, 20 de marzo de 2011
Frases de los hijos de la Libertad. (Les enfants de la Liberté, Marc Levy)
Primera Parte.
-Tienes que comprender el contexto en el que vivimos; el contexto es importante, por ejemplo para una frase. Fuera de el, a menudo, su significado cambia.
-Debíamos dar la alarma, despertar a la gente de ese miedo tan peligroso que se apodera de las masas y las lleva a bajar la guardia y aceptar cualquier cosa, a callarse con la excusa cobarde , de que el vecino, hace lo mismo.
-"Que importan los nombres", dijo un día mi compañero Urman, éramos pocos y, en el fondo solo eramos uno. Vivíamos con miedo, en la clandestinidad, sin saber que nos traería el día siguiente, y resulta difícil recordar uno solo de aquellos días.
-No se imaginó que estuve a punto de no disparar, ni que yo no habría estado tan enfadado como para matarlo de cinco balazos en el vientre, si no me hubiera suplicado piedad, después de no haberla tenido por nadie.
-No luchamos para morir, sino por la vida. ¿entiendes?.
-No solo había porteras y amas de casa formidables, sino también madres generosas , viajeros sorprendentes, personas anónimas que resistían a su manera, personas anónimas que se negaban a actuar como el vecino, personas anónimas que infringían las reglas , por que eran indignas.
-Cuando uno tiene miedo, las manos son más torpes.
-"El resistente no puede atarse".
-Su calma inspira respeto.
-¿No era Francia en otro tiempo el país de los derechos humanos?.
-Formé parte de una banda que fue la única que consiguió derribar bombarderos alemanes en bicicleta.
-Es increíble la imaginación que puede llegar a tenerse, cuando se siente hambre.
-Es curioso cómo el reconocimiento, por ínfimo que sea reconforta el espíritu.
-A mi lista de personas formidables durante este periodo poco glorioso, tendré que plantearme añadir a los granjeros.
-Para este tipo de cosas, es mejor ser dos; el éxito en solitario parecía improbable.
-La soledad y el hambre son una compañía asquerosa.
-En la penumbra me digo que no he renunciado, es probable que muera pero aún así no habré renunciado; de todos modos pensaba que moriría mucho antes y sigo vivo, así que ¿quién sabe? tal vez, a fin de cuentas, un día vuelva la primavera.
-Ojalá leas estas pocas palabras , escritas para decirte que, si algún día somos libres de nuevo, tu vida habrá tenido mucho que ver.
-Adiós, camarada, y viva Francia.
-Gracias rabino, pero sólo creo en un mundo mejor para los hombres aquí, y sólo los hombres podrán decidir inventarlo algún día , para ellos y para sus hijos.
-Mi sangre caerá sobre su cabeza- sonríe y añade- Muero por Francia , y por una humanidad mejor.
-Al contrario de los que colaboraban abiertamente con los nazis, de los que denunciaban , de los que detenían, torturaban, deportaban, de los que condenaban y fusilaban, de los que satisfacían su odio racista sin trabas y con la conciencia tranquila por estar cumpliendo con un supuesto deber, al contrario de todos estos, pensábamos mantener nuestras manos limpias, aunque estábamos preparados para ensuciárnoslas.
-Caminábamos los dos hacia el canal, donde me imaginaba disfrutando con mi espléndida pelirroja italiana de tiernos juegos acuáticos. Eso era algo totalmente ridículo, ya que bañarse entre dos grúas y tres chalanas cargadas de hidrocarburos nunca ha tenido nada de romántico.
-No es la voz de Charles lo que me tranquiliza, es lo que me cuenta.
-A veces, entre dos hermanos, la complicidad es mucho más fuerte que todas las prohibiciones de mundo.
-Ya ves, no renunciaremos, ni aunque nos muramos de hambre, ni aunque el miedo acose nuestras noches, aunque nuestros compañeros caigan, nosotros, resistiremos.
-Soñamos con un mundo en el que los hombres vivan en libertad. Queríamos ser médicos, obreros,artesanos,profesores.No cogimos las armas cuando nos quitaron nuestros derechos, fue más tarde, cuando deportaron a los niños y fusilaron a nuestros compañeros.
-La mayoría de los hombres se contentan con un trabajo, con un techo, con unas horas de descanso el domingo, y así se consideran felices; felices por estar tranquilos, ¡no por estar vivos!, les da igual que sus vecinos sufran; mientras la pena no entre en casa, prefieren no ver nada , y actuar como si las cosas malas no existieran. Eso no siempre es cobardía; para algunos vivir, exige ya, mucho valor.
-No volveré , pero no importa, otros vivirán en mi lugar.
-Era una bonita noche, y la comida nos había dado casi tantas fuerzas como esperanza.
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